El mito de la velocidad

Foto: Oliver Meixner

En estos últimos días recibí un buen correo de mi amigo Juan Manuel Handall sobre la velocidad máxima en nuestras calles. Les dejo con sus ideas y espero sus comentarios.

El mito de la velocidad
Juan Manuel Handal

Pese a mis mejores esfuerzos no termino de entender la casi sexual fijación que tienen los policías y otros estamentos con el “exceso de velocidad”; lo mismo pasa con la prensa que con toda facilidad y convicción culpa al exceso de velocidad de la mayor parte de los accidentes de tránsito.

Yo se y entiendo que, como infracción, es muy fácil de detectar y por lo tanto es una excelente fuente de ingresos, por lo que en muchas partes del mundo se multa mucho. En Panamá es común ver policías de transito apostados en áreas de trafico ligero, aparentemente al acecho de algún ingenuo conductor que se atreva a no obedecer los frecuentemente ridículos limites de velocidad impuestos en algunas carreteras. Y ahora nos van a poner cámaras fotográficas en los semáforos para castigar a los que se pasan la luz roja, pero también a los que manejan mas rápido de lo debido; otra fuerte de pingües ingresos para el fisco.

Pero, ¿es la velocidad realmente el mal que dicen que es?

Para empezar debemos definir nuestros términos, en Panamá y en América en general exceso de velocidad significa simplemente ir a una velocidad mayor al limite establecido en un área en particular. Nadie ha podido decirme con certeza como se establecen esos limites en Panamá, pero al parecer se hacen en forma puramente arbitraria, aun que se supone que toman en cuenta el lugar, si es área poblada, si hay muchas curvas etc., etc., etc.

Pero en el mundo existen formas técnicas de establecer los limites de velocidad, el método mas común consiste en medir la velocidad a la que los conductores normalmente manejan por esa ruta, y tomar como limite la velocidad a la que circulan el 85% de los conductores. Esta forma de establecer limites tiene la ventaja de que aprovecha los limites que los conductores tienen por naturaleza y permite un trafico fluido sin embotellamientos y, lo mas importante, sin grandes diferencias de velocidad entre los vehículos, lo cual reduce accidentes. Son muy pocos los conductores que normalmente manejan muy por encima de estos limites y por ende son los únicos sujetos a control adicional.

Los limites establecidos arbitrariamente, por el contrario, no solamente no reducen los accidentes sino que, al ser frecuentemente difíciles de obedecer, traen frustración entre los conductores y grandes ingresos a los estamentos de transito sin que sean de beneficio alguno para los conductores a quienes se supone sirven. Hay, en la ciudad y en la República de Panamá, docenas de ejemplos de limites de velocidad que no solamente son ridículos, sino que por ridículos no los cumple absolutamente nadie; estos limites, si alguien los llegara a cumplir, crearían el caos en nuestras calles.

Algunos ejemplos:

en el viaducto que une a la Cinta Costera con la ave. Omar Torrijos, el limite es de 30, y luego de 40 km/h. Mis observaciones indican que el 85% de los conductores manejan por ahí a una media de 60 km/h.
en la carretera Panamericana, a la atura de Santiago de Veraguas, el limite pasa de 100 km/h a 50 km/h en cuestión de metros. Nadie conduce por esa ruta a 50 km/h. Pero si, casi siempre hay un policía ahí para multar al incauto y además de la multa, darle un sermón de que el trabajo que él hace salva vidas.

Pero entonces nace el argumento, repetido tanto que hay gente que lo cree, que la velocidad es la mayor causa de accidentes y quisiera explicar ese tema.

Primero, la velocidad por si sola no causa accidentes o lo hace muy rara vez. Puede ser que la velocidad, en algunos casos, incremente la severidad de un accidente; mas en este caso es consecuencia y no causa. No por ir rápido va uno a chocar con otro vehículo, el accidente mas común. Lo normal es que uno de los conductores no obedezca una señal de alto o ponga su vehículo donde no debía. O simple y comúnmente el conductor va distraído.

El gran problema es que debemos definir que factores son los que realmente causan accidentes, y para eso se han hecho muchos estudios. Lastimosamente, en nuestro país no se investigan a fondo los accidentes, o si se hace, no se publican los resultados, pero es relativamente fácil adoptar los resultados obtenidos en otros países y usarlos como base.

De estos el mayor causante de accidentes, tanto pequeños como fatales, es simplemente el factor humano, el individuo que esta distraído y no prestando atención al trafico que le rodea o el individuo que carece de la pericia necesaria para corregir su manejo y evitar un accidente o, en el peor de los casos, el conductor a quien no le importa lo que pasa a su alrededor.

Lo malo es que la distracción es difícil de detectar y mas aun de probar, por lo que no se puede usar como herramienta para una política de reducción de accidentes, ni hace noticia.

Por otro lado hay un factor muy importante en la velocidad que hay que tener en cuenta al momento de investigar un accidente y que si puede ser factor importante, pero este no tiene absolutamente nada que ver con los limites de velocidad en las carreteras, sea cual sea la forma en que estos fueron establecidos.

Como antecedente debo explicar que en las autopistas de Alemania, así como en el estado de Nevada, Estados Unidos, hasta la crisis del petróleo de 1973 el limite de velocidad era simplemente “lo que es prudente”. Esta es la clave. En una ruta cualquiera puede ser prudente ir a 150 km/h en un día soleado y con poco trafico, pero es imprudente llevar esa velocidad si llueve, o con tráfico pesado.

El conductor que es prudente ajusta su velocidad a las circunstancias. Los limites de velocidad establecidos no varían con las circunstancias y no sirven para este menester. Es mas, normalmente en trafico muy pesado o con lluvia los mismos policías de transito encuentran muy difícil castigar a los que llevan exceso de velocidad por lo que estar tarea normalmente se lleva a cabo cuando hay poco trafico y cuando menos se necesita.

Vamos a enfatizar esto. No es el pasarse un limite de velocidad el factor que incrementa las consecuencias de un accidente o su causa; ese factor es manejar a una velocidad superior a la prudente bajo las circunstancias reinantes en el momento.

Panamá ha “comprado” de Estados Unidos, la política que la velocidad mata. Que bueno sería que por una vez las autoridades piensen con seriedad sobre este tema y tomen las acciones necesarias para corregir esta falla y, mas importante, investiguen y publiquen las verdaderas causas de los accidentes.

Comments

4 Respuestas a “El mito de la velocidad”

  1. Víctor Javier dice:

    Que va! No crea que los vagos de la ATTT van a hacer algún tipo de estudio serio al respecto. Como bien manifiesta, el interés de ellos está en recaudar.
    Incluso, la forma en que se detalla el parte policivo y el hecho de que valga más la palabra de un policía (nunca presente al momento del accidente), es absolutamente ridículo.
    La mayoría de los accidentes ocurren porque a algunos conductores no les importa sus prójimos. Este tipo de conductores ‘van porque van’ y ‘al que no le gusta que se la aguante’. Así vemos entonces conductores conduciendo lento por izquierda y derecha, conductores hablando de auto a auto obstaculizando el tránsito, conductores que salen de la boca calle y cruzan 1 o 2 paños peligrosamente para entrar a la vía, conductores que entran a una calle por la vía contraria o que avanzan en contravía y trancan el tránsito que ‘avanza’ en sentido contrario. Conductores que ponen la señal de giro y te tiran el carro, desconociendo que esa señal es una indicación pero que tienen que esperar su oportunidad.

  2. Víctor Javier dice:

    Tenemos conductores que desconocen las dimensiones de sus vehículos, que cambian de carril para detenerse abruptamente ocasionando una colisión en la que el juez de tránsito siempre va a fallar de forma injusta si sigue la costumbre del que ‘golpea por detrás tiene la culpa’.
    La responsabilidad radica en el programa para aprender a conducir. A la gente no se le enseña a calcular distancias, esperar oportunidades, apreciar a simple vista la velocidad de los autos, conocer las capacidades de aceleración del propio vehículo. A nadie se le enseña a conducir con lluvia. Hay quienes tienen llantas diseñadas para conducir en lluvia y no lo saben.
    Hay gente que nunca ha escuchado que al pasar por un charco, uno no acelera ni frena, porque es sumamente peligroso.
    La ATTT tiene mucho por hacer, pero al parecer también tiene muchas distracciones.

  3. Julio R. Gatica dice:

    Para mí, la determinación de la velocidad se dio por adaptación de vieja data al ver los letreritos americanos que tienen en ciudad “60 como registro máximo en sus carreteras principales”. Bueno en ese entonces en Panamá los muy inteligentes se les ocurrió… AH! eso es 60 km/h cuando en realidad son 60 mi/h. Desde entonces la media ha quedado así y no tienen una manera real como determinar ese criterio.

    Para muestra un botón… la Avenida de La Amistad, vía remodelada para “flujo rápido y desahogo” (velocidad máxima 60km/h… POR DIOS!); sin sumar que ya le trabaron un semáforo cuando se transforma en la “calle Dr. Eligio Salas” (otra malísima costumbre vial de Panamá… los nombres) y la ATTT se da golpes por su “buena gestión” (JAJAJAJAJAJAJAJA)

  4. osmel perez dice:

    bueno tambien no se puede pasar por alto la gran cantidad de unidades de transito cada quincena… ademas apoyando el articulo con respecto a lo prudente es muy cierto manejar cuando el llueva es mas peligroso y por ende me imagino que deben haber mas policias para ya saben ” velar por que la gente maneje prudentemente” pero al contrario parece que estan hechos de azucar ya que ni los veo y le corren al agua

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