por Daniel Domínguez Z.

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El español que se habla en Panamá

El VI Congreso Internacional de la Lengua Española, un evento que se realiza en el centro de convenciones Atlapa del 20 al 23 de octubre, ubica a Panamá, una vez más, en el mapa global.

Algunas figuras istmeñas que participan en este evento, así como invitados extranjeros que asisten a esta cita con la cultura, dan su diagnóstico de cuál es la salud del español.

En nuestro país, indica el académico Dimas Lidio Pitty, “el español culto o promedio se habla y se escribe bien, en términos generales”.

Sin embargo, indica el también cuentista, como ocurre “en otros lares del subcontinente hispanoamericano, por influjo de intereses subalternos, sobre  todo en los ámbitos publicitario, comercial y político, se propicia y se estimula la inobservancia de las normas y el uso de jergas, barbarismos, idiotismos y vulgaridades de toda clase. Pareciera que el objetivo es alcanzar el más bajo denominador común”.

“La situación es muy triste. El uso del idioma verbal es elemental. No hay conocimiento del idioma español. Por esa razón, los panameños cuando hablan en la mitad de la oración utilizan la palabra cosa o vaina, porque no tienen vocabulario”. Así lo evalúa Orit Btesh, presidenta de la Feria Internacional del Libro de Panamá.

Briseida Bloise, gerente en Panamá del grupo editorial Prisa Ediciones, señala que como en toda la región siente que el idioma “sufre más lesiones que transformaciones.

Sin embargo, las mismas herramientas, entiéndase redes sociales y tecnológicas, que pudieran perjudicar el uso correcto de la lengua, son un recurso valioso para el uso y cuidado de la lengua”.

La práctica del lenguaje en Panamá, resalta el novelista y cuentista Justo Arroyo, “vive uno de sus períodos más infames, como producto de una educación lamentable y la agresión a todo lo que huela a humanidades.  A esto hay que añadirle el ataque permanente de las programaciones radiales y televisivas que, con escasas y meritorias excepciones, atropellan todo sentido de propiedad expresiva”.

Margarita Vásquez, académica y docente, lo ve con otros ojos. “Hay gente a la que le encanta decir que aquí se habla mal.  Yo pienso que no.  Simplemente, hablamos como panameños.  Lo que tiene que conseguir la escuela, en cuanto al lenguaje oral, es lo siguiente:  enseñar a los estudiantes a cambiar de registro según la situación. No se habla de la misma manera cuando se pronuncia un discurso en la Asamblea Nacional, que cuando se habla con un amigo de toda la vida o cuando estamos amonestando a nuestros hijos”.

Para Xavier  Sáez-Llorens, pediatra e infectólogo, “la pobreza de la educación pública en nuestro país, cada vez más distanciada de los estándares de la educación privada, contribuye al incrementado deterioro del castellano hablado y escrito, particularmente en las nuevas generaciones”.

Además, añade el galeno, “las herramientas tecnológicas modernas (chats, redes sociales, mensajería telefónica, etc.) diseminan y multiplican los errores gramaticales de manera exponencial. Los continuos gazapos en medios televisivos también entorpecen el aprendizaje correcto del idioma”.

Con respecto al lenguaje escrito, anota Orit Btesh, “estamos peor. A los errores de ortografía se les puede llamar horrores de ortografía, y la gramática ni hablar. No sabemos redactar y este problema de fondo lo encuentras hasta en el nivel del profesorado y de los maestros”.

“Cada vez hay menos personas que escriben bien.  Y no tiene nada que ver con el chat o con los mensajes.  Simplemente, la redacción y la ortografía requieren un cuidado especial desde los primeros grados de la escuela.  Es allí donde se aprende a escribir correctamente”, plantea Margarita Vásquez.

EN OTROS LADOS

El español está imparable. Lo hablan cerca de 500 millones de personas, y  en el ámbito mundial es la segunda lengua más extendida, solo le gana el chino.
Sí, vence al inglés, el actual idioma comercial por excelencia. Su avance es tan notorio, que apenas hace seis años, el español estaba en la cuarta posición entre los idiomas más hablados. Como si fuera poco, 18 millones de personas lo estudian en el planeta como lengua extranjera.

Pero, ¿cómo anda su habla y su escritura en Iberoamérica? La respuesta corre por algunos participantes del VI Congreso Internacional de la Lengua Española.

El escritor nicaragüense Sergio Ramírez, columnista de La Prensa, es del parecer que Centroamérica está sujeta “a los cambios que impone la modernidad tecnológica, que influye en el idioma lo mismo que influyen las nuevas formas de comunicación, además de que siempre hemos sido una región de tránsito, de mezclas culturales”.

Rosa Montero, escritora española, plantea que “siempre hay voces catastrofistas diciendo que se está perdiendo el uso del idioma y que se está empobreciendo y demás, pero yo no estoy de acuerdo en absoluto”.

“Las lenguas están siempre en evolución, si no evoluciona es una lengua muerta, y cuanto más activa sea la sociedad, más rica y viva será esa lengua. La situación en España ahora mismo no es óptima, pero tampoco es mala”, agrega Montero.

Otro que ve el vaso medio lleno es el novelista colombiano Héctor Abad Faciolince. “Los idiomas, mientras los hable la gente por la calle, están siempre saludables. Mientras nos entendamos sin esfuerzo y sin tener que explicar cada cosa que decimos, así vivamos a 10 mil kilómetros de distancia, la lengua está viva, así sea variada y muy mudable”.

“Lo bonito del español es que no se habla igual en todas partes ni con el mismo acento ni con las mismas palabras: eso le da su vigor y su fuerza. Por eso también es importante encontrarnos: para repasar las pocas cosas que no decimos de la misma manera, y aprendérnoslas”, agrega Faciolince.

“El corazón de una lengua es la gramática. Mientras haya una estructura gramatical estable, la lengua se va a mantener. Los frutos que acompañen ese árbol pueden cambiar. La historia nos muestra que las lenguas se enriquecen con aportes de otras. Me parece inútil y absurdo defender la pretendida pureza de un idioma”, indica, por su lado, Alonso Cueto, escritor peruano.

El escritor mexicano Carlos Chimal propone “dominar su vigor y, al mismo tiempo, salir de su inercia frente al posmodernismo, incluso ante tendencias modernistas que ya rindieron cuentas a lo largo del siglo XX. Un síntoma es la obsesión por el efecto mediático; otro es la pasividad frente a neologismos y modas artísticas emanados de lenguas y preocupaciones estéticas adquiridas ad libitum y por puro apetito de la novedad y lo exótico. Vencer la colonización lingüística solo se dará en la medida que nuestros pueblos eleven su cultura científica y tecnológica”.

El español José María Merino lleva años visitando centros docentes, porque es autor de libros para jóvenes lectores, y “advierto en los escolares un progresivo empobrecimiento léxico. Se habla peor que cuando yo tenía esa edad, con menos recursos”.

J.J. Armas Marcelo, escritor y columnista de La Prensa, opina que se debe tener cuidado con la influencia de los medios informativos audiovisuales, la que define como  “grande y calamitosa”.

Sobre la enseñanza de la gramática en España, dice que “ha bajado en calidad, se ha perdido la hidalguía de la lengua en las aulas de segunda enseñanza. Ahora no se exige al alumno casi nada, de modo que el hipotético y siempre minoritario lector cada vez se exige menos en la lectura de alta literatura. Eso resulta al final un empobrecimiento de la lengua cotidiana terrible. En los medios informativos se habla mal y se escribe peor. Las nuevas tecnologías, incluso, han empeorado la situación y está naciendo un español incomprensible y pobre que no me gusta nada”.

COMBATES

En opinión de Rosa Montero, los retos de la lengua en Latinoamérica y en España son los mismos: “no ceder ante la colonización cultural de otras sociedades más potentes, principalmente de la anglosajona. Lo que pasa es que esto no se consigue por decreto lingüístico. La lengua es la piel de una sociedad, y solo si esa sociedad es lo suficientemente vital y competitiva, y culturalmente rica, podrá la lengua ir inventando nuevos términos para las nuevas necesidades tecnológicas y sociales”.

A Sergio Ramírez le preocupa la modernidad. “No somos creadores de tecnología, y el idioma en que se emplea la tecnología impone sus términos. Esto es inevitable, entonces nos toca asimilar estos términos, adaptarlos y hacerlos propios, de esto no debemos asustarnos, recibimos palabras del inglés como siglos atrás las recibimos del árabe”.

Sergio Ramírez dice que estamos en medio de una “batalla de los teclados, de donde se quiso eliminar la ñ, que es nuestra letra símbolo, y adonde ahora han regresado las aperturas de los signos de interrogación y de admiración que solo el español tiene”.

¿Qué tal hablamos en Panamá? ¿Se escribe con propiedad en el istmo?

Comments

7 Respuestas a “El español que se habla en Panamá”

  1. Lic.Agustìn Santos Leone dice:

    En Panamà, se lee, el que piensa que no es asì, no vive en la realidad. En la feria del libro, el panameño, se actualiza con las nuevas obras de los escritores nacionles e internacionales. La falencia en el uso del idioma, viene de los lugares donde no se lee, y el costumbrismo, hace ley, al incorporar en el lenguaje hablado, palabras, prodecentes del barbarismo, el anglisismo, y que en en algun lugar de Estados Unidos, han dado por llamar spanglish. Para hablar, hay que utilizar las palabras adecuadas, leer, hacer uso de los sinònimos, antonimos,etc. para que el lenguaje resulte fluido. Lo lamentable, es la influencia de la tecnologìa, que han incorporado palabas, como shat, tkiro,se mochan las palabras, para salir dl paso, por Ej. por fa,pàseme esa vaina que esta en la table. Y que decir, del lenguaje de los regueseros, que ademas de no sber cantar, introducen un leguaje procaz que la niñes, se aprende con falicidad.La clave esta en las escuelas, leer siempre, y si se puede en voz alta, de esa manera, trabaja, el oido la vistas, y la acatividad lingual.Solo asi, se corrigue, el que verdaderamente quiere hablar bien. Hablar, bien, pasusado, sin precipitud, abre puertas.

  2. Carlos M. Ovando dice:

    El idioma es dinámico, ha cambiado, cambia y cambiará siempre. No pretendamos ser más papistas que el Papa. No es la tecnología la que ha incorporado vocablos, somos los que hablamos esta lengua los que lo hacemos. Y no está mal. Leo a algunos autores hablar con un dejo de nostalgia cómo “en sus tiempos” se hablaba “mejor”. No menospreciemos a los jóvenes de hoy, en toda época ha habido buienos, regulares y malos lectores y escritores.

    • ddominguez dice:

      Es una dulce tentación, Carlos, ver con nostalgia el ayer, pensando que todo lo pasado fue mejor y que el presente tiene poco de maravilloso. Es cierto, cada momento histórico ha tenido sus sombras y sus luces. Saludos

  3. Y siguiendo en la misma via, de la importancia de hablar bien, me permito agregar, que el idioma es como un ello, que lleva la persona que habla. Un Gerente de empresa, en una entrevista, tenía a dos joven como candidato. El primero, llegó con arete, un peinado de reguesero, un swter de esos que usan los Yankis de Nueva York.Su léxico, era una combinación de ingles, con españo, y algo de patua,su lenguaje personal dejaba mucho que desear, y mas cuando era una empresa donde la pulcritud, era el pasaporte al trabajo. Este indudablemente, se le dijo que lo volverían llamar,(rzones obvias)El otro, un joven de unos 23 años, vestia, no de saco, pero si tenía una corbata,que tal parecía que se le había prestado su hermano, pero su vestido limpio, sin dejar, claro, que era un joven humilde. Durante la conversación, el Gerente pudo darse cuenta, que dentro de esa personalidad de muchacho pobre, se escondìa un ser, de grande dotes, ya que en una entrevista de 5 minutos, se tomaron hora, porque invadieron todos los tòpicos de la cultura humana. Era un joven, con mucha promesa, porque leia, se expresaba muy bien, usaba los antónimos y sinónimos y las leyes gramaticales con punterìa.Raonez obvias, fuè contratado, y escalò los puestos sin ningún problema. El secreto de la personalidad, la pule las letras, leer, en voz alta, pausado, y pensar en lo que se dice en el momento oportuno, abre puertas. Estudiar paga,y mucho dinero.Unas de las razones que no exista personajes como èstos, es porque aùn hoy, con el avance de la tecnología, el internet, las tables, celulares, el libro es el que abre sendas. Todo Google, Wipkipedia, se nutren de todo lo que escriben los sabios, y `èstos dèjan sus libros, que ha perdurado en milenios de años. Gutenberg, creador de la imprenta, todavía no sabe el enorme aporte a la humanidad, cuando creò èsa màquina formadora de libros. Asi, que leer paga, no tengan la menor duda.

  4. Lapsus,ello por sello,rzne, por razones

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