por Daniel Domínguez Z.

Cine y más


Frankenweenie: tristes recuerdos

El largometraje Frankenweenie es un hermoso ejemplo de justicia poética. Es cuando se corrobora que en algún momento de la vida sale a flote cuando un genio tiene la razón.

Algunos artistas mueren sin enterarse de que ellos estaban en lo cierto, y no los poderosos que los consideraron meros locos necesarios o, aún peor, simplemente personas inútiles.

Tim Burton debe sentirse feliz porque está vivo y en activo como director de cine, para saber que sus antiguos jefes de Disney se equivocaron cuando lo calificaron como demasiado extraño y retorcido para triunfar en esta empresa de entretenimiento familiar.

Cuando a inicios de la década de 1980, un joven Burton trabajaba para la casa del Pato Donald, recibió luz verde para rodar un cortometraje de 29 minutos titulado Frankenweenie, un bizarro homenaje a sus adorados monstruos de los estudios Universal, ese cine de serie B que hoy es un clásico del séptimo arte, pero que en su momento histórico también fue visto como vulgar y fuera de lugar. Otra vez la justicia poética.

Disney, cuando vio ese corto en blanco y negro sobre un niño que revive a su perro muerto gracias a la fuerza de una tormenta, se horrorizó y amablemente le recomendó a Burton que debía buscar otro sitio donde ganarse los frijoles.

Con el paso de los años, ese estilo lúgubre y salvaje de Burton lo llevó a la cima de la popularidad audiovisual bajo el paraguas del estudio Warner Brothers, logrando capturar el entusiasmo de un público, en especial menor de 45 años, que reverencia sus producciones.

En  2009, una nueva generación de directivos de la Disney se comunica con Burton y le propone que se haga cargo de una versión para adultos de Alicia en el país de las maravillas (2010).

Acepta la prueba de adentrarse en la historia escrita por Lewis Carroll, si permitían hacerlo a su manera. Tuvieron miedo, pero la respuesta fue afirmativa.

¿El resultado? Este título recibe tres nominaciones al premio Oscar (obtiene las estatuillas doradas en dirección artística y vestuario), y es la primera película para todo público de Disney que rebasa los mil millones de dólares en la taquilla mundial.

Con semejantes datos, Disney volvió a seducir a Burton y le ofreció una serie de propuestas, que el oriundo de Burbank, California, rechazó una tras otra.

¿Qué hacer? Disney, desesperado, entonces le dice que sea él quien proponga qué desea rodar para ellos. ¿Adivinen cuál seleccionó? Sí, convertir en largometraje ese proyecto por el cual tuvo que salir por la puerta de atrás en 1984: Frankenweenie.

Burton filma entonces una de sus películas más tiernas, agridulces y nostálgicas. Sí, la palabra ternura es un poco imprecisa a simple vista cuando se habla de la obra fílmica de este notable director tan cercano a lo grotesco y gore; sin embargo,  en esta cinta de stopmotion saca a flote su corazón delicado y sombrío, pero corazón al fin y al cabo.

Víctor Frankestein, el pequeño que logra arrancar de la muerte a su mascota Sparky, regresa a la pantalla grande ahora con un estilo aún más gótico y gris que el original de los años de 1980, pero con el mismo sentido sentimental y triste a lo Burton.

Frankenweenie se hizo gracias a una inversión de 29 millones de dólares, y en el ámbito global va por los 58.1 millones de dólares. Aunque no son ganancias notables para un producto promedio Disney, por lo menos no hay deudas de por medio y todavía le queda un par de semanas para aumentar esta cifra.

Más allá de su desempeño en las salas del planeta, Frankenweenie habla desde el dolor y la soledad sobre la infancia de Burton, cuando sus compañeros de primaria se burlaban de él porque Tim era un chico retraído y misántropo.

Pero Burton no le pasa factura vengativa a su pasado ni tampoco lo embellece, lo que busca es emocionarnos con escenas aparentemente espeluznantes, que nos cautivan con seres perversos, algunos incomprendidos y unos más deseosos de ser queridos.

Además de ese lado autobiográfico, esta bella película también es una loa a un cine artesanal que casi no existe en una industria que promueve los grandes presupuestos, los finales felices convencionales, los argumentos artificiales y los rostros hermosos.

¿Ya la vieron? ¿Qué les pareció? ¿Les llama la atención las cintas de stopmotion de Burton?

Comments

8 Respuestas a “Frankenweenie: tristes recuerdos”

  1. ricardo dice:

    Lo bueno de este tipo de historias en que se basa más en los personajes que en los efectos especiales y sonoros como ha sucedido con otros trabajos. Pienso que Disney le hizo un favor a Burton al sacarlo de un trabajo donde hubiera quemado su talento. Hay muchos ejemplos (Lucas, Spielberg,etc.). Una muestra que cuando un director tiene un sueño y lucha por lograrlo. Nos vemos.

  2. Amanda dice:

    Vi la pelicula con mi hija pequeña y nos encanto, a mi mas que a ella la verdad, creo que para su gusto faltaron colores y mas alegria (tiene apenas 4años9, yo casi lloro con la pelicula, tenia de todo, fue triste pero tierna y bonita a la vez, y de paso me encanta la estetica de los personajes de Burton, adoro sus peliculas

  3. Alexis dice:

    La película la vi en su versión 3D que me arrepiento de haberla visto así porque no le aportó nada a mi parecer, pero no me arrepiento de haber visto la historia. Una película sencilla, de esas hacen falta hoy en día para la diversión familiar, con un excelente mensaje eso sí no la recomendaria para niños muy chicos, vi en la sala varios niños pequeños que ni atención le estaban prestando y otros hasta llorando en algunas escenas cuando salieron las mascotas monstruos. Aunque no la dirigio él “EL EXTRAÑO MUNDO DE JACK” tiene esa esencia de Burton sombria que me encanta al ser él su creador y junto a “FRANKENWEENIE” mis dos películas de animaciones que recomendaria siempre para una fiesta de Halloween.

  4. Vanessa dice:

    No, no la he visto, pero hace tiempo vi el corto, que solidifica a Tim Burton como uno de mis animadores favoritos de todos los tiempos.
    Y sí, la palabra ‘ternura’ puede sonar extraña en relación a este director y sus obras, pero son precisamente estos personajes extraños, malentendidos (como Edward Scissorhands, Vincent, y en este caso, Victor y su perro) los que a veces evocan mayor ternura en mí.
    Además de que es un tema que cualquier persona que haya tenido y perdido una mascota, especialmente de niño, puede fácilmente relacionarse. Creo que saber que me va a invadir una profunda nostalgia es lo que ha evitado que la vaya a ver. Pero lo haré.

    • ddominguez dice:

      Para mí, Vanessa, Burton es el director de los “perdedores”, de los que pocos quieren, de los incomprendidos. En ese sentido, su cine siempre ha sido biográfico, pues en cada personaje “diferente” que protagonizan sus películas vemos cómo era y cómo es ese artista que de chico, joven y adulto no termina la sociedad, supuestamente normal, ubicarlo o definirlo como creador y persona, pero que todos coinciden, incluso sus contrarios, que estamos ante un genio moderno del séptimo arte, alguien capaz de hacer algo difícil en el cine de cualquier época: tiene un sello, una marca. Uno ve una escena de sus películas y sabemos de inmediato que son de Burton. Saludos

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