por Daniel Domínguez Z.

Cine y más


[Videoblog] ‘Los Miserables’: un clásico desnivelado

Víctor Hugo (1802-1885), como también hicieron colegas suyos como Honoré de Balzac (1799-1850) y Charles Dickens (1812-1870), supo hacer denuncia social sin dobleces y con palabras poderosas.

Este trío de autores europeos colaboró con el periodismo al darle forma a lo que luego se conocería como el reportaje y la crónica. Balzac contribuyó con piezas como Eugenia Grandet y Papá Goriot; Dickens hizo lo propio con Canción de Navidad, David Copperfield y Grandes Esperanzas y Hugo con las novelas Nuestra Señora de París y Los Miserables.

Al unir verdad e imaginación posible, las obras de estos genios tienen una vigencia permanente, al tratar temas que nunca desaparecerán: problemas económicos, discriminación,  falta de educación, violencia y políticos y empresarios deshonestos.

De allí que el negocio del entretenimiento haya acogido sus libros con entusiasmo desde los días en que el séptimo arte andaba gateando. De acuerdo con datos del sitio web imbd.com, se han llevado a cabo 335 proyectos inspirados en las historias de Dickens, 170 producciones en torno a los textos de Balzac y 193 productos construidos a partir de las narraciones de Hugo.

Nos concentramos hoy en Víctor Hugo, ya que en la cartelera nacional hay una nueva adaptación de Los Miserables del director Tom Hooper.

 Con Los Miserables, Hugo elabora un estudio del París de 1830 (toma la rebelión de junio como telón de fondo) con toda la sinceridad que lo hace una persona que sufre con lo que ve: ausencia de ideales, una burguesía desvergonzada y una monarquía a la deriva, en últimas, una sociedad en la que la ley arrinconaba a los de abajo y era refugio para los poderosos.

Su descarnada estampa del siglo XIX, con mujeres que se prostituyen para salvar a sus hijos y hombres que pasan 19 años por robar un pedazo de pan, ha permanecido en la memoria colectiva, porque ese 1830 no es distinto al presente, donde los pobres apenas sobreviven y los multimillonarios nunca tendrán días suficientes para derrochar sus cuentas bancarias.

Los Miserables de Tom Hooper ofrece una puesta en escena, una fotografía y un vestuario que nos recuerda a las pinturas de los franceses Dominique Ingres (1980-1867) y Eugène Delacroix (1798-1863), así como las del español Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828).

Su decadente París es sucia, sombría y rapaz como el corazón de varios de los seres humanos que habitan en este musical que, de alguna manera, se inspira en la novela de Víctor Hugo. 

Los Miserables está nominada a ocho premios Oscar: película, actor principal (Hugh Jackman), actriz de reparto   (Anne Hathaway), canción   (Claude-Michel Schönberg, Herbert Kretzmer y Alain Boublil), dirección artística   (Eve Stewart y Anna Lynch-Robinson), vestuario   (Paco Delgado), maquillaje   (Lisa Westcott y Julie Dartnell)   y  sonido   (Andy Nelson, Mark Paterson y Simon Hayes).

TRASPASO

Uno siempre se queja de que el cine suprime, por razones obvias, partes sustanciales de obras capitales, como en este  caso sucede con Los Miserables. También cabe la preocupación de que temas vitales se vuelvan triviales en un filme industrial.

¿Qué hacer? Concentrarse en aspectos específicos y los demás obviarlos o pasarlos a ojo de pájaro. ¿Qué hizo Hooper? Nos enfrentó a 158 minutos de metraje que a la larga agobian.

Cuando un realizador como Hooper se enfrenta a Los Miserables debe hacerse una pregunta básica: ¿qué ofreceré de nuevo? Hay dos aspectos: decidió grabar canciones a la par que rodaba las escenas y hay un tema nuevo, Suddenly, a cargo de Hugh Jackman.

Hablamos de una novela que ha estado presente desde hace rato en la historia del séptimo arte, una pieza que ya ha sido traducida a imágenes por cineastas como el polaco Richard Boleslawski en 1935, el estadounidense Lewis Milestone en 1952, el francés Claude Lelouch en 1995 y el danés Bille August en 1998, etc.

Algo más juega en contra de Hooper. Estamos ante uno de los musicales de Broadway más populares. Se calcula que se ha presentado en 42 países, y ha sido visto por más de 60 millones de espectadores.

SENTIMIENTOS

Esta vuelta del clásico de la literatura universal a la pantalla grande conmueve y emociona, pero no tanto por la habilidad de Hooper (su mérito, si la palabra cabe, es que la transformó en un melodrama cuando la novela es drama social), sino porque el realismo crítico de la trama de Víctor Hugo y las canciones de Claude-Michel Shönberg y Alain Boublil (de la propuesta de Broadway) ofrecen los ingredientes necesarios para que la platea llore por la desgracia de los personajes.

Los Miserables es un reto que le quedó grande a Hooper. El ganador inmerecido del premio Oscar a la mejor película y director por El discurso del rey (nunca será más grande que La Red Social) deja en evidencia cierta incapacidad funcional al no aprovechar al máximo  lo planteado por Hugo.

A eso agregarle que, salvo los momentos iniciales y el cierre de su película, hay contados instantes en que se respire el sentido épico que la novela exige. Le falta ese épico tipo la Cleopatra (1934) de Cecil B. DeMille, el Ben Hur (1959) de William Wyler, el Doctor Zhivago (1965) de David Lean o el Apocalypse Now (1979) de Francis Ford Coppola.

Por otro lado, Hooper no se toma el trabajo de explicarnos por qué debemos odiar a la monarquía y a la burguesía, ni siquiera les da espacio para que comprendamos sus actos (más allá si estamos de acuerdo o no con sus decisiones). Solo observamos los sufrimientos de los explotados, pero vemos poco a los responsables de sus dolores.

El realismo sucio planteado por Hugo es un recurso que, en manos de directores como Bill Wilder, Fritz Lang o Tim Burton,  da un elemento para golpear contundentemente a una sociedad caprichosa, consumista e individualista como la pasada y la de hoy, un conglomerado que permite la trágica existencia de seres que sobreviven en un callejón sin salida, como pasa en Los Miserables. Este fue un recurso desaprovechado por Hooper.

DOBLECES

El musical es antinatural en su esencia,  una fortaleza y  un riesgo de este género fílmico. Es interesante porque logra que el baile y el canto armonicen con la dramaturgia, pero puede caer en lo absurdo si no se sabe manejar su capacidad de romper intencionalmente con la realidad (nadie se la pasa cantando en cada acto de su cotidiano respirar, como pasa en Rent y en Chicago).

Sus actores son admirables, pues no solo deben ser solventes en su capacidad interpretativa, sino que además deben saber moverse con ritmo y cantar. Una habilidad que era más normal entre el nacimiento del sonido en el cine (a finales de los años de 1920), y hasta avanzada la década de 1970, y no tanto en la actualidad.

Razón por la cual quizás hay tanto desnivel en la cinta Los Miserables, en la que encontramos un Hugh Jackman, que está soberbio en su atribulado Jean Valjean (está magnífico en las piezas Look Down y Suddenly); a una Anne Hathaway (espectacular en su I Dreamed a Dream), maravillosa como la desdichada Fantine; y Samantha Barks,  la inolvidable  noble Épopine. Mientras que son un verdadero desastre el Javert de Rusell Crowe y la Cosette de Amanda
Seyfried.

Sí es admirable que Tom Hooper haya decidido que el sonido se grabara en directo y no en grabaciones previas, como es lo usual en el musical norteño.

El problema es que obliga a los actores a darlo todo (canto, baile y actuación) en cada toma, y si al realizador se le antoja que el asunto quedó admirable en la toma décima, estás conduciendo al intérprete a niveles peligrosos porque debe hacer todo hasta el final, más si son poco dotados de talento musical como Crowe y Seyfried.

Los Miserables es una película cantada, pues casi no hay parlamentos hablados. Innovar es positivo; si no quería diálogos convencionales, excelente, el punto es que casi no hay números musicales que la sustenten, salvo ciertas escenas de los enfrentamientos ocurridos durante la rebelión de junio de 1830 y cuando aparecen los Thénardier, una pareja de divertidos y patéticos sinvergüenzas, encarnados por Sacha Baron Cohen y Helena Bonham Carter.

PROPUESTAS

Tom Hooper se inspira en una variedad de corrientes, lo que es saludable, en principio. El asunto se vuelve una enfermedad cuando vemos de cerca que la escena de las putas parece sacada de una barroca ópera alemana, que los patéticos seres que dan piel Cohen y Carter parecen un remedo del Sweeney Todd de Tim Burton. O sea, es terremoto con derrumbe en el que Hooper aporta poco de su propio caudal.

Lo que es peor, Hooper tiene muchas cámaras a su disposición, pero no sabe dónde ubicarlas.

Las cámaras son los ojos del espectador, que ve esa mirada que propone el director para darle énfasis a lo que desea contar. Pero Hooper se obsesiona con los primeros planos de sus actores (a veces de forma innecesaria), o bien se inclina por excesivas tomas generales, y la avalancha es aún peor cuando usa equivocadamente la cámara al hombro, como si se tratara de un documental rodado a la ligera.

¿Les ha llamado la atención anteriores versiones fílmicas de Los Miserables? ¿Ya vieron Los Miserables de Hooper? ¿Les gustó más El discurso del Rey que La Red Social?

Comments

28 Respuestas a “[Videoblog] ‘Los Miserables’: un clásico desnivelado”

  1. Alejandra Chacón dice:

    Hola Daniel. A mi me gustó El Discurso del Rey, pero oscarizarla, fue demasiado. La Red social no me aportó nada, salvo el chisme versión libre de cómo nació facebook. Tenía más expectativas con esta película, pero habrá que verla para opinar. Entonces los Oscar de este año, según lo que se ve, se convierten en una carrera donde no hay favoritos, ni ganadores precisos. Ya veremos, saludos.

  2. MARIA SOFIA VELAZQUEZ dice:

    buen dia Daniel.
    La red social es una pelicula muy al estilo de los SETENTAS, epoca que personalmente aborrezco…. como no me gusto ARGO por esa misma onda dentro y fuera del espacio dedicado al ojo del espectador. El discurso de REY es para mi inolvidable en lo que respecta al director por lo que saco de las entranas de los protagonistas. Y eso me recuerda que Geoffrey Rush fue un Inspector Javert impresionantemente creible, duro y a la vez dueno de una moral tan dolorosa y sufrida… que sin ver Les Miserables de ahora SE que supero a Russell Crowe, a quien sospecho que vere como a Gladiador en una Paris patetica. Los musicales no me gustan, tambien me parecen antinaturales y despues de Moulin Rouge dudo que otro me atrape jamas. Sin embargo sospecho que la Fantinde de Hathaway me rompera el corazon..

  3. Yadyra dice:

    Hola Daniel, en lo personal me encantó la puesta en escena y la musicalización que tiene Los Miserables, la ví el día de su estreno en los Estados Unidos y puedo decirte realmente que sacó un aplauso del público en general cuando terminó.
    Claro que soy fanática de los musicales, que es un gusto adquirido, acepto que no a todos les agrade.

    • ddominguez dice:

      Es que yo opino igual que tu Yadyra, la puesta en escena, la fotografía, los vestuarios, el maquillaje, es decir, todo el montaje cinematográfico me pareció soberbio, lo que lamenté es que el director no aprovechó al máximo un texto tan poderoso como el de Hugo, así como el hecho que se dio una elección equivocada en parte del casting y que presenta el problema del uso cuestionable de la cámara en ciertos momentos. Saludos

  4. AnnMarie dice:

    Hola! Aquí mi humilde opinión: soy lo que se puede decir fanática de los musicales y por eso es probable que haya estado un poco “condicionada” a disfrutar de la película (aunque he visto musicales pésimos como Rock of Ages, por mencionar uno actual) además, siento una admiración por Hugh Jackman y su amor a los musicales entonces pues la había estado esperando desde que supe de su existencia y por ende me sentí feliz y emocionada al verla. Ahora, dicho lo anterior, concuerdo con el casting equivocado de Rusell Crowe (a mi concepto una actuación que pasa muy desapercibida con un personaje tan importante como el de Javert, eso sin mencionar su poco agraciado talento musical) y también me pareció molesto en algunos momentos lo de la “cámara al hombro”. Por otro lado, disfruté mucho a Eddie Redmayne, Anne Hathaway y Cosette cuando era niña y me agradó lo de que el sonido se grabara en directo. Sólo a manera de comentario, me encantó la escena en donde Marius y el resto de los estudiantes se organizan en el café!
    Cuando finalizó me dejó la sensación de que “si hubiera hecho esto diferente, o aquello de otra forma, hubiera sido perfecta!”

    Saludos.

    • ddominguez dice:

      Concuerdo contigo, sobre Jackman y Hathaway. Te confieso que no pensé que Redmayne lo hiciera tan bien y fue una grata sorpresa su desempeño. Pienso que la novela de Hugo en otras manos hubiera dado como resultado una película más redonda. No es que sea menor, pero no es inolvidable. Saludos

  5. Woody Allen dice:

    Pa’ gusto los colores. Los óscares son un premio totalmente subjetivo. Quién es quién para decir que una pelicula es mejor que otra? El arte en si es cuestión de gustos.

    No le pare tanta bola a la academia!

    Las películas no son como una carrera de atletismo en la que claramente ves que uno corre más rapido que otro. Repito: No le pare mucha bola a la academia! Mire los óscares y grítele a la TV porque su película no ganó.

    • ddominguez dice:

      El Oscar, Woody, al ser el resultado de miles de votantes, es como la democracia, es el mejor sistema que existe, pero a veces el o la que recibe la mayor cantidad de votos no es necesariamente el mejor candidato. Saludos

  6. Marcela dice:

    La opinión sobre esta nueva adaptación del clásico de Víctor Hugo me ha ahorrado todo lo que tenía pensado opinar sobre dicha cinta.Gracias,Daniel. Es la primera vez que participo y estoy deseosa de volver. Hasta pronto.

    • ddominguez dice:

      Bienvenida, Marcela, a nuestro blog, un espacio para compartir opiniones (no importa si hay diferencias de criterio), pues lo valioso es leer lo que todos pensamos y de esa manera aprendemos todos. Saludos

  7. Roger dice:

    hola, sencillamente considero que quien hace una pelicula sobre la obra de victor hugo es porque sencillamente no tiene mente para hacer nada mas. Lo mejor que he visto de los remakes de los miserables fue una miniserie del mismo nombre que dieron en la decada de los 80.

    • ddominguez dice:

      La moneda tiene dos caras, Roger. Por una parte, estoy de acuerdo contigo porque deben haber cientos y miles de guiones originales esperando a ser llevados a la pantalla grande mientras hay quien financia una película sobre texto llevado tantas veces al cine. Por otro lado, los clásicos lo son, entre otras, porque no pierden vigencia Los Miserables es una prueba de ello, su mensaje de igualdad y justicia está presente hoy, y bueno, también es la ocasión para que quien no quiere leer libros, por lo menos, vea la película y sepa de qué va la obra y su importancia, y quién quita, se anima a comprar el libro. Saludos

  8. Ruben dice:

    Daniel, coincido contigo y con varios de los seguidores del blog. En primer lugar, ver un musical en teatro es muy diferente a verlo en el cine. Se requiere algo más y en este caso coincido que falto ese algo. Coincido también en el trabajo de Hugh Jackman, conocido más por sus interpretaciones de Wolverine, pero que ya gano un Tony en un papel musical hace años. Suddenly le quedo espectacular. Pero para mi, no supera al Lincoln de Day-Lewis. Hathaway pasara a la historia con su interpretación de I dreamed a dream. Por ese solo momento se ha ganado todo el reconocimiento este año. Redmayne, Barks y la niña que interpreta a Cossete, increíbles también. Pero me pregunto como escogieron a Crowe para Jalvert? Y Seyfried no le llegó ni en canto ni en interpretación al papel. En fin la cinta tiene sus buenos momentos, sólo eso. Y que pena que a la tanda que fui, mas de uno roncaban.

  9. Las manifestaciones artísticas son, en su mayoría, antinaturales; El ballet, la ópera y sus variantes hasta el musical. El problema del musical y otras artes, en Panamá, es la gran cantidad de personas que no lo entienden y no lo entenderán y otra gran cantidad que finge entenderlo. Para ver un musical voy siempre condicionado a lo que voy a ver y escuchar, jamás espero muchos diálogos. Los admiradores del musical son personas con gusto o conocimiento musical y una cultura general de mediana a más; Malo para nuestro país que los musicales haya que correr a verlos porque no demoran en las salas.

  10. irene dice:

    me gustó mucho más el Discurso del Rey que La red Social, en verdad. No sé si es porque me gustan mucho las películas inglesas de época como ésta, o sseré super fan de colin Firth, pero me encantó y uno sufría con el pobre hombre tratando de hablar en público. la Red Social, no le hallé nada espectacular, la historia de un genio antisocial que quiere ser reconocido y que le rueguen. wao. ajaja

    • ddominguez dice:

      El tiempo dirá cuál de las dos producciones tendrá su lugar seguro en la historia del cine. No es que la inglesa sea una película menor, al contrario, es relevante, solo que tiene menos carnadura que La Red Social. En un blog de hace unas semanas puse el link donde explicaba mis razones, las que escribía cuando en su momento la película se estrenó en Panamá. Si tienes tiempo búscalo. De repente te colabora a verla de otra manera. Saludos

  11. Milagros dice:

    Fui a ver Los Miserables con una amiga que si es amante de los musicales. Mi amiga lloro en muchas partes de la pelicula. A mi lo que mas me llego fue la interpretacion de Anne Hathaway de “I dreamed a dream.” He escuchado y cantado tanto esa cancion en el pasado pero nunca habia visto alguien que transmitiera la emocion de Hathaway, fue un momento espectacular. Me impresiono muchisimo la cancion interpretada por Isabelle Allen (la joven Cosette) “Castle on a Cloud.” Sali del cine y todavia la tenia en la cabeza. Cancion triste y hermosa como todas en este musical. Lamentablemente me toco ver la pelicula rodeada de un grupo de gente que no tiene apreciacion por este genero. No entiendo por que ir a ver un musical si es algo que no es de su agrado. Ojala aprendieramos como comportarnos en la sala de cine sin danarle la experiencia a los demas. En fin, sali muy complacida con la pelicula y espero poder verla nuevamente sin los comentarios de gente ignorante.

    • ddominguez dice:

      Uno de los problemas, Milagros, es que hay espectadores promedios que van a apreciar a un musical en el cine y comienzan a quejarse porque los personajes canta o baila demasiado. ¿Será que no saben cuáles son las características mínimas del género? ¿Será que al comprar el boleto desconocían que era un musical? Ni idea, pero si te entiendo perfectamente, es tan desagradable que el ritual de ir al cine sea estropeado por personas que les falta más sensibilidad o educación o ambas. Saludos

  12. Avarana dice:

    Jaja, hay que entender que la razón por la que mucha gente fue a ver la pelicula es “AAAYYY” es Wolverine u “OOOO” es Gatubela. Alli culpo tanto al iluso como a al marketing equivocado (tal vez a propósito). En lo personal los musicales no es lo mío, por tanto, paso. La serie televisiva que alguno mencionó, con Depardieu y Malkovich, excelente.

    • ddominguez dice:

      Puede influir el deseo de ver a un actor bien parecido o una actriz de buen ver como plantea Avarana, aunque igual, deben recordar que en este caso cantan, más allá de su atractivo, jajaja. Saludos

  13. Maria G. Carrizo dice:

    Estoy de acuerdo en que son demasiados primeros planos! Me senti ahogada con la cara de los personajes por la mayor parte de la pelicula. En la escena de Anne H. quise detener la pelicula un momento, estaba en cierta forma desesperada por algo de espacio en la pantalla que no fuera su cara… sin embargo, despues de pensarlo mucho, me agrado.. despues de todo asi se sentia su personaje en el momento al igual que muchos otros a lo largo de la historia, Hooper logro que sintiera la angustia al no darnos espacio en la pantalla.
    Aunque tengo que admitir que en otros momentos si fueron innecesarios los primeros planos, y para el final ya estaba un poco aburrida y queria que se acabara.
    Para los que nunca han leido Los Miserables, o visto otras versiones filmicas de la historia, les encantara! pero por, como dijiste, el genio de Victor Hugo y su increible historia.

    • ddominguez dice:

      Claro, María, habían escenas en las que los primeros planos eran de gran utilidad, aunque en otros no fue buena idea usar este recurso. Es cuestión de euilibrio, como en la vida. Saludos

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