por Daniel Domínguez Z.

Cine y más


[Videoblog] Sobre el cine religioso

La religión ha tenido más de un encuentro cercano con el séptimo arte mundial.

De acuerdo con cifras del sitio web especializado imdb.com, entre 1898 y 2013 se han rodado en el mundo unas 614 producciones, cuya temática se enmarca dentro de lo religioso, más allá de la inspiración argumental en la que se inspiren.

A este renglón pertenece un amplio grupo de películas extraordinarias y bastante diferentes entre sí, que van desde la producción para la televisión El Decálago (1988, Polonia), de Krzysztof Kieslowski; hasta largometrajes como El nombre de la rosa (1986, de la antigua Alemania del oeste), de Jean-Jacques Annaud;  Ben-Hur (1959, Estados Unidos), de William Wyler; El evangelio según San Mateo (1964, Italia), de Pier Paolo Pasolini; y Pena de muerte (1995, Estados Unidos), de Tim Robbins.

Tal variedad de estilos convierte a este colectivo en un grupo de lo más interesante, pues a partir de lo religioso, los directores y productores son capaces de aplicar sus propias técnicas narrativas al servicio de sus miradas, y no tanto le son fieles a una doctrina en particular.

Este conjunto de títulos también es variopinto, porque pertenece a una amplia diversidad de géneros cinematográficos, que van desde el drama hasta la comedia absurda, sin dejar de lado la intriga, el policíaco, la aventura, el thriller psicológico y el terror sobrenatural.

Tampoco conocen de épocas, pues tan válido es el siglo XV que retrata La pasión de Juana de Arco (1928, Francia), de Carl Theodor Dreyer; que la antigua Roma presentada por Mervyn LeRoy en Quo Vadis (1951, Estados Unidos); que la conquista europea en América Latina en La misión (1986, Reino Unido), de Roland Joffé; o la España rural del siglo XX de Marcelino, pan y vino  (1954), de Ladislao Vajda.

PRINCIPIO

Al inicio, la religión y la pantalla grande tuvieron un romance intenso, entre otras, porque las historias narradas en los libros sagrados eran conocidas por muchos más allá de sus creencias (en el caso  de que el espectador tuviera una en particular), y algo esencial para los inversionistas, no había que pagar derecho de autor a nadie. Negocio perfecto.

Por eso, esta clase de producciones fue la  que  creó ese fenómeno de que el cine industrial en el primer mundo es, fundamentalmente, un espectáculo fastuoso.

Al punto que esa supuesta intención de compartir un dogma fue el pretexto para tirar la casa por la ventana con ejemplos emblemáticos del Hollywood ostentoso, como las versiones estrenadas de Los Diez Mandamientos y Ben-Hur, para mencionar solo dos casos antiguos, y entre las muestras más recientes están Jesucristo Superstar (1973, Estados Unidos), de Norman Jewison; y  Jesús de Nazareth (1977, Reino Unido), de  Franco Zeffirelli.

También fue uno de los medios para explorar los avances tecnológicos. Una prueba, el primer filme rodado en el formato Cinemascope fue La túnica sagrada.

EJEMPLOS

Si vamos a los orígenes, un proyecto que se puede considerar como el posible arranque de la evolución del cine religioso fue el cortometraje La tentación de San Antonio (Francia), dirigido en 1898 por Georges Méliès, quien en 1900 volvería a esta clase de ruedos con Juana de Arco (Francia, 1900).

Mientras que los ejemplos más recientes serían cuatro películas y dos miniseries de televisión que están en proceso de rodaje en Estados Unidos y que deben estrenarse entre este año y el venidero.

Aunque Francia partió por delante en cuanto al número de títulos referentes a este ramo del celuloide, fue la industria del entretenimiento de la unión americana la que ha dominado a la larga, pues de los 614 proyectos (cortos y largometrajes, así como series para la pantalla chica) realizados hasta el momento, 176 han sido hechos por la llamada Meca del cine.

La religión, como una especie de subgénero temático, adquiere cédula de mayoría de edad dentro de la historia del séptimo arte gracias a Los Diez Mandamientos, firmada en 1923 por Cecil B. DeMille, cineasta que luego haría un remake de este título, eso sí, mucho más grandilocuente en 1956.

Con el tiempo, DeMille se transformó en el principal especialista en el ramo con otros clásicos como El rey de reyes (1927), El signo de la cruz (1932) y Sansón y Dalila (1949), entre otros.

Si vamos por décadas, fue la de 1940 y la de 1950 en la que lo religioso colmó las pantallas grandes del planeta con 22 y 47 películas, respectivamente.

¿El motivo? Por un lado, durante y el antes de la Segunda Guerra Mundial, y la posibilidad de usar la religión como método de dar lecciones, y a la par, distraer a la audiencia con temas alejados del presente, sin olvidar que la televisión luego se volvería una gran aliada a esta clase de cruzada temática.

De los años de 1940 cabe mencionar producciones sobresalientes como La canción de Bernadette (1943, Estados Unidos), de Henry King; Las campanas de Santa María (1945), de Leo McCarey; Monsieur Vicent (1947, Francia), de Maurice Cloche; Juana de Arco (1948, Estados Unidos), de Víctor Fleming; y Sansón y Dalila (1949, Estados Unidos), de Cecil B. DeMille.

Aunque los títulos más recordados y estimados, por algo  se le considera la principal época de oro de esta temática, se dan en los años de 1950 con cintas emblemáticas como David y Betsabé (1951, Estados Unidos), de Henry King; Quo Vadis (1951,  Estados Unidos), de Mervyn LeRoy; La primera legión (1951, Estados Unidos), de Douglas Sirk; La túnica sagrada (1953, Estados Unidos), de Henry Koster; Juana de Arco (1954, Italia), de Roberto Rossellini; Marcelino, pan y vino (1954, España), de Ladislao Vajda; La palabra (1955, Dinamarca), de Carl Theodor Dreyer; Los Diez Mandamientos (1956, Estados Unidos), de Cecil B. DeMille; La gran prueba (1956, Estados Unidos), de William Wyler; El séptimo sello (1957, Suecia), de Ingmar Bergman; Nazarín (1959, México), de Luis Buñuel; y Ben-Hur (1959, Estados Unidos), de William Wyler.

JESÚS

Dentro de las creencias cristianas relacionadas con las imágenes en movimiento es Jesús la figura principal.

Su presencia en el cine se remonta a 1902, cuando Ferdinand Zecca realiza en Francia una serie de cuatro entregas tituladas Vida y pasión de Jesucristo, que se utilizó como material didáctico en las misiones europeas hasta mediados de la década de 1930.

En Italia no desean quedarse atrás y producen Christus (1916), del conde Giulio Cesare Antamoro; y en la década de 1930 es el turno de En tiempos de los primeros cristianos, versión libre de la novela ¿Quo Vadis?, de Henryk Sienkiewicz.

Los críticos e historiadores opinan que dos ejemplos merecedores de aplausos en esta materia son: el segmento de la pasión de Cristo que aparece dentro de  la ambiciosa Intolerancia (1915, Estados Unidos), de  David Wark Griffith; y el otro es Inri (1923, Dinamarca), de Robert Wiene.

Precisamente,  el Hijo del Hombre  ha sido el foco de las más grandes polémicas dentro del cine religioso.

Hay que recordar  las contundentes críticas que recibieron producciones  que presentaban a un Jesús poco apegado a las sagradas escrituras, como El Evangelio según Mateo (1964, Italia), de Pier Paolo Pasolini; La Vía Láctea (1969, Francia),  de Luis Buñuel;  la serie televisiva titulada Los Hechos de los Apóstoles y el largometraje Il Messia (1976), ambos con financiamiento italiano y firmados por Roberto Rossellini.

Claro, posiblemente ninguno  logró tanta prensa a favor y en contra como La última tentación de Cristo (1988, Estados Unidos), un título atípico de Martin Scorsese, quien aborda la posibilidad de un Jesús con un final bastante radical en comparación con lo que indican las páginas de la Biblia, un acto imaginativo del novelista Nikos Kazantzakis, y La Pasión de Cristo (2004, Estados Unidos), de Mel Gibson, quien brindó su versión ultra gore de los últimos momentos de Jesús en la Tierra.

Aunque en  2006 aparece la que le hace fuerza en ataques a las dos antes mencionadas: El Código Da Vinci, a partir del famoso best seller literario de Dan Brown, y dirigida por Ron Howard.

¿Por qué tanto revuelo? Brown sigue los pasos de Nikos Kazantzakis y propone que Jesús tuvo una relación sentimental  con María Magdalena y que tuvieron un  hijo, entre otros aspectos que no gustaron a los más tradicionalistas.

Más allá de los resultados estéticos de cada propuesta y si las películas respetan o no a la figura de Jesús, lo cierto es que Cristo como principio argumental se ha vuelto bastante rentable en fechas recientes, por encima de otro tipo de áreas dentro del cine religioso.

Según cifras de la página especializada boxofficemojo.com, entre 1997 y  2012 hacer películas vinculadas con el cristianismo ha logrado una recaudación en el ámbito mundial de mil 199 millones de dólares.

¿Ibas al cine a ver películas religiosas durante pasadas Semanas Santas? ¿Qué película religiosa es tu favorita y por qué?

Comments

9 Respuestas a “[Videoblog] Sobre el cine religioso”

  1. Luis dice:

    Ya había leído en la prensa hace días esto y he esperado con paciencia a que lo publicaras en tu blog .quien no ha visto películas de estas para semana santa aunque creó no deberíamos esperar asta estas fechas para disfrutar de muchas de estas obras de arte cinematográfica .si bien soy más fanático a las que son más apagadas a las escrituras y no tanto a las que son más producto de la imaginación del hombre. Bueno igual esto es más un ejemplo de que al cine no hay un tema que se le escapé para bien o para mal. necesito pedirte un favor he oído hablar mucho de ella más nunca la he visto que tan buena es ben hurt me puedes dar tu opinión gracias

    • ddominguez dice:

      La de 1925, dirigida por Fred Nibblo, la he visto por partes en sitios de internet. Por lo que de alguna manera la más famosa para todos es la de William Wyler, porque fue la que la televisión transmitió más, porque tenía ese aura de los 11 Oscar ganado. Es interesante, Luis, porque es un remake y hablaba casualmente ayer con un amigo en el almuerzo sobre los remakes y si era posible que fueran mejor que la película original. Sí, se puede eso, aunque ocurre poco. La Ben Hur de Wyler supera a la de Nibblo, que ya de por sí es grandiosa. Wyler hizo lo que solo gente como Melies pudo antes y que después han hecho en tiempos más cercanos a nosotros Cameron, Spielberg, Lucas y Jackson, entre otros, que es unir las dos principales condiciones del cine: que sea arte para recordar y aprender, y que sea un espectáculo que divierta, que entretenga. Lo que pasa es que a veces se logra una cosa o la otra, pero no siempre ambas van juntas. De allí que a veces hayan marcadas diferencias entre los críticos y el público, pues en ocasiones los primeros prefieren el lado de arte del cine y los segundos su costado de entretenimiento. A mi me gusta encontrar ambas en las películas y Ben Hur es un ejemplo de eso. Fue en su momento una de las películas más costosas de su época y a la par fue la prueba que una producción industrial podía contar una historia poderosa y de una manera sensible. Tiene escenas increíbles, que aún hoy son complejas de rodar, ofrece un elenco que no solo hizo química entre ellos sino que sus desempeños individuales fueron extraordinarios. Saludos

  2. ricardo dice:

    La religión siempre ha sido un tema intrigante y hasta polémico, con Jesús y su lado humano. Siempre me han gustado este tipo de peliculas, Jesús de Nazareht y Los Diez Mandamientos. El Código da Vinci ha sido más conflictivo que otra cosa. Hasta un Evangelio de Magdalena ha salido. Pienso que cada uno puede vivir su fe sin caer en conflictos. Nos vemos.

  3. Alexis dice:

    Hola Daniel. Mis primeros recuerdos de cine religioso son de la Semana Santa cuando era niño que daban películas de este tipo en la televisión local. En verdad yo no las veía o las llegaba a ver por pedazos, ya que estas películas me causaban un poco de temor, principalmente las relacionadas con la muerte de Jesús, ya que no me gustaba ver escenas de la cruxificción, especialmente JESÚS DE NAZARETH que era la miniserie que más repetían. Lo mismo que con MARCELINO PAN Y VINO, nunca la vi completa, y menos cuando me enteré en una conversación con compañeros del salón de V GRADO y la maestra que se moría al final. Hasta hace algunos años la llegue a ver. Ya en estos tiempos me encanta ver LA PASIÓN, ya llevo 5 años viéndola seguida el domingo de resurrección que es la fecha que la repiten localmente, y de verdad que no comprendo tanto revuelo que causó esa película. Muestra lo que de verdad pasó y nada porque alarmarse. Me gustó también el mensaje final en donde el diablo se lamenta por la muerte de Jesús, bravo porque se cumplió su propósito. Saludos

    • ddominguez dice:

      Es que llegas a un punto interesante, Alexis, es que más de una película religiosa tiene ese lado terrorífico, no sé si el realizador lo planea de esa forma o los hechos narrados son tan potentes que no queda de otra que provocar miedo en la audiencia. A mi también me da temor algunos títulos religiosos, ir con mi mamá a verlos me reconforta mucho. Saludos

  4. Gladys dice:

    Esto de las películas con tema religioso (particularmente desde una óptica cristiana occidental, que al final es con lo que nos hemos formado) es sumamente interesante. A mi en especial me atrae el texto fundacional en el que se basa un film. Por ejemplo, en el caso de “La última tentación” de Martin Scorcese, su texto base es la novela de Kazantzakis con su muy sui géneris aproximación al personaje de Cristo. En el caso de “La Pasión” de Mel Gibson, el texto base (y leitmotiv de toda la película) es una frase del profeta Isaías exclusivamente centrada en los padecimientos del Mesías; incluso Mel Gibson la antepone como introducción a la película y precisamente, si estamos atentos, nos prepara para el baño de sangre que a continuación veremos. Y el caso del “Evangelio según San Mateo” de Passolini, es su interpretación de uno de los cuatro evangelios. Incluso, los cuatro evangelios son miradas diferentes de un mismo personaje y de los acontecimientos que rodearon su vida pública. Infinitas formas de abordarlo, como infinitas son las gentes… Por otro lado, hay películas como “Bad Lieutenant” de Abel Ferrara o “Pulp Fiction” de Tarantino, que tocan el tema de la redención a través de un tour de force por el violento mundo de la corrupción policíaca y las mafias regionales. El tema da para largo y también sería interesante ver películas con temática religiosa de creencias no occidentales (islam, budismo, etc.). De estas últimas, no he visto muchas…

    • ddominguez dice:

      Es cierto, Gladys, sería valioso ver cómo es interpretado un texto sagrado, del que uno es ajeno, desde la mirada del cine, para ver cómo lo plantean, para conocer la forma que la religión marca o define o condiciona a una sociedad. Saludos

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