por Rafael Calvo

Radar Deportivo


La presión derriba ídolos

El sudafricano Oscar Leonard Carl Pistorius llamó la atención mundial por sus intentos de competir en los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Su insistencia ya lo había convertido en ejemplo de perseverancia y superación.

A él le faltaban sus dos piernas, pero aun así nunca se rindió para alcanzar su objetivo y ser proclamado el  primer atleta amputado en competir en unos Juegos Olímpicos. La revista Time situó entre los 100 hombres más influyentes del planeta.

Seis meses después de haber competido en Londres en los 400 metros planos, Blade Runner, como se le conoce a Pistorius fue detenido por la policía sudafricana por el supuesto delito de haber asesinado a su novia, una abogada, modelo, estrella de televisión, rubia, de ojos verdes azulados y de 30 años de edad.

La situación es confusa. Las investigaciones apenas comienzan; sin embargo su caso se une a una seguidilla de atletas que han tenido problemas similares.

Uno de ellos fue el boxeador Esteban De Jesús, quien cargó culpa por la muerte  de un joven de 17 años de edad. Recordemos a O.J. Simpson, exjugador de football americano, acusado de asesinar a puñaladas a su ex esposa Nicole Brown y a Ronald Goldman. El juicio fue todo un acontecimiento.

También se puede destacar por su notoriedad el caso del ex boxeador Edwin Valero, que acabó con la vida de su esposa con un arma blanca y del futbolista Bruno Fernándes, quien pagó para que secuestraran a la madre de su hijo, la cual apareció descuartizada.

En diciembre pasado el ex jugador de football Jovas Belcher, de los Kansas City Chiefs, mató de nueve disparos a su compañera sentimental y luego se suicidó.

La pregunta es ¿qué motiva a un atleta que ha logrado fama y fortuna a perder los estribos y acabar con la vida de alguien que le acompañó en momentos buenos y malos?

Creo que moldeamos a nuestros atletas sicológicamente para afrontar la presión de la competencia, del triunfo o de la derrota y estoy seguro que descuidamos  la preparación que le damos a estas superestrellas cuando alcanzan el cielo y luego caen al infierno. Algunos pueden manejar estas presiones y para ello la sicología deportiva es toda una necesidad.

En Mente y Deporte hay un párrafo que toca el tema de la presión. Para la sicóloga deportiva María de Los Ángeles Corró Molas, la presión juega un papel protagónico en la vida del deportista. Para ella la presión nace de uno mismo y lógicamente puede jugar en contra.

Ser atleta no te exime de las presiones de la vida. Los atletas son seres humanos que a veces son de escasos recursos, otros adinerados, con poco o muchos estudios. En fin, los deportistas forman parte de la sociedad y tienen los mismo problemas sociales y culturales.

Es por eso que un atleta puede asesinar a su esposa o unser querido próximo  igual que un mecánico, periodista, abogado y doctor. Todo está en la naturaleza de cada individuo, tal como lo indica el estudio Visión sicológico y criminalógica del homicio de Elsa Benaducci que advierte “el homicidio como cualquier conducta humana tiene una motivación implícita, que puede ser un móvil antecedente o consecuente”.

En conclusión si eres un atleta que busca alcanzar objetivos en un deporte y tienes la suerte de tener un sicólogo deportivo es necesario que le pidas ayuda con las presiones fuera y dentro del terreno de juego.  El tema podría ser de vida o muerte.

Comments

Una Respuesta a “La presión derriba ídolos”

  1. Primero que todo, aunque tengamos una opinión supuesta, nadie sabe la verdad, el tipo puede ser inocente. Hay prejuicio en estos casos ya que estos deportistas son objeto de admiración manifiesta y de enorme envidia no manifiesta. Por otro lado, hombre y mujer no somos iguales ni nos tratan con igualdad, del hombre se espera mucho más y se supone que debe soportar toda clase de presión porque “es hombre”. Recuerdo un caso de una profesional que mató a su madre inválida y la liberaron “por locura momentánea debido a la presión y abuso”. ¿Abuso de la madre inválida?. Ese día comenté que muchos de los crímenes de parejas tenían ese mismo motivo. Claro que en ningún caso se justifica matar pero me imagino el estado mental de un individuo al que le dicen constantemente, con razón o sin ella, estúpido, estúpido, estúpido, imbécil, imbécil, cobarde, cobarde, babieco, babieco, poco hombre, fracasado, cállate, cállate y un largo etc. de cosas peores….La solución es poner distancia, ya sea el hombre o la mujer.

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